Archivo por meses: octubre de 2019

Taiwan en: intentos de encontrar tu lugar en otro rincón del planeta

Durante 2015 me mudé a Taiwan en búsqueda de oportunidades laborales, vivir experiencias épicas, conocer otra cultura y desarrollar nuevas habilidades en mi tiempo libre.

Después de haber completado una beca de un año en Microsoft me vi de nuevo en la necesidad de encontrar empleo. Por entonces estaba saliendo con mi ex novia y ella encontró trabajo en la capital de Taiwan, Taipei.

Me encantó la experiencia de vivir en el extranjero después de mi estancia en Australia, así que, ni corto ni perezoso, me lancé a la aventura. Los que me conocen saben que no paro.

Todo tenía más sentido cuando me di cuenta que mis jefes de Microsoft tenían contactos de los fabricantes de ordenadores chinos. Marcas como Acer, Asus o Intel podrían dar una oportunidad a un joven profesional formado en tecnología, que habla dos idiomas y con muchas ganas de aprender, lo típico.

Mi jugada era encontrar un empleo que me diera más experiencia internacional, poder destacar en el mercado defendiéndome con un poco de chino y completar un perfil en torno a la tecnología. Iluso de mí…

Nada más aterrizar en Taiwan, nos recogió un chófer en un Mercedes para llevarnos al hotel. Nunca pensé que acabaría saliendo del país sin un duro, enfermo, y desorientado. Lee hasta el final y no te pierdas detalle esta gran aventura.

Espero que esta información sea útil para cualquiera que toma una decisión de este tipo en la vida. A mí me habría encantado leerlo antes de…

La llegada a Taiwan

Lo primero que hice nada más aterrizar en Asia fue un voluntariado en la ciudad de Hangzhou, en China, enseñando inglés a niños durante un mes. Las condiciones del alojamiento donde hospedaban a los profesores eran bastante precarias. Uno de los últimos días del curso me intoxiqué con la comida y tuve una diarrea de la que no me olvidaré en la vida.

Una vez aterrizado en Taipei, mis ojos buscaban el edificio más emblemático de la ciudad, el Taipei 101, un edificio de 409 metros con forma de bambú. Mientras tanto, mis sentidos se adaptaban a la nueva realidad que iba a vivir en los siguientes meses.

Lo peor que me podía pasar para empezar esta nueva etapa era recaer de la diarrea y sufrirla más intensamente. Tres días totalmente encerrado en un alojamiento de airbnb mientras lo único que hacía era beber agua, cagar agua, comer la fórmula zanahoria + patata hervida y verme todas las temporadas de Mr.Robot.

Es indescriptible la situación de estar físicamente tan jodido y entrar a un supermercado taiwanés para ver que todas las etiquetas de los productos estaban escritas en caracteres chinos. El mejor de los placebos para la cura fue aquella bebida isotónica coreana tan rica cuyo nombre no puedo llegar a recordar. Sin duda, aprendí los muchos trucos que me hicieron salir ileso de la aventura en forma de…

Principios de supervivencia en un país asiático (en orden prioritario)

  1. Conoce gente local.  Lo mejor que pude hacer fue conocer gente en couchsurfing que realmente me ayudaron a dar los primeros pasos en la ciudad. Yingyu y To fueron amigos locales que se defendían con garantías en castellano después de haber estudiando en España. Un salvavidas en toda regla.
  2. Aprende 20 palabras chinas. Vivía en un barrio fuera del centro de Taipei. Yo era el único extranjero aquí y apenas nadie hablaba inglés en esta zona. Aprender palabras básicas como Hola, qué tal, gracias y adiós son básicos para recibir ayuda y ya de paso una sonrisa, que ayudar en estas circunstancias ayuda.
  3. Toma precauciones con la comida. Nuestro estómago no está hecho para digerir comidas de otras regiones del mundo. No está preparado para asimilar las bacterias que se encuentran en otros alimentos. Hacer una transición progresiva es lo mínimo que debes hacer.
  4. Mantén la mente abierta. Todo va a ser diferente. Los horarios, las tradiciones, la costumbres, los encuentros sociales, todo va a ser diferente y lo mejor tener una mente abierta a la nueva realidad que ven tus ojos.

Mentalizarte de estos objetivos es vital para surfear los diferentes obstáculos y poder avanzar en los…

Desafíos de la aventura

  1. Encontrar vivienda. Los propietarios de las viviendas en alquiler no hablaban inglés. Evidentemente buscaban a inquilinos que pudieran comunicarse en chino en caso de surgir cualquier problema. Finalmente encontré una vivienda que aunque en primera instancia parecía encantadora se acabaría convirtiendo en un gran obstáculo en mi proceso de adaptación.
  2. Soportar el ruido. En  la zona donde vivía las calles eran estrechas y la imparable riada de scooters inundaba las calles de un ruido que resonaba de abajo a arriba. El ruido me acabaría poco a poco consumiendo.
  3. Comprar comida en el mercado. No llegué a aprender los números en chino, asique comprar fruta o verdura era un auténtico suplicio. No defenderte en un idioma es la fórmula perfecta para estar fuera de juego. Más aún en un país dónde ni siquiera el lenguaje universal de los gestos es reconocido en estos países. El sentimiento de aislamiento fue un gran obstáculo a la hora de integrarme en esta sociedad.
  4. Acostumbrarse a la humedad. Salir de la ducha y seguir sudando es algo a lo que de momento no he podido adaptarme, seguramente por estar tan acostumbrado a un clima seco. En Asia en general tienen el aire acondicionado a tope para atraer a compradores deseosos de escapar del calor.
  5. Comer arroz y noodles todos los días. Un combate para el estómago en toda regla.

Además, más allá de estos desafíos, no puedo olvidar la gran carrera de fondo que tuve con la…

Búsqueda de trabajo

La búsqueda online fue igual o más ardua que la búsqueda de vivienda. Rellenar portales de búsqueda de empleo con el traductor de google era una odisea. La mejor solución de todas: Encontrar a gente en couchsurfing que esté dispuesta a ayudarte a cambio de compañía, conocer tu cultura etc.

Las entrevistas que empezaron a llegar no fueron muy alentadoras. Las oficinas taiwanesas son tan diferentes a lo que estoy acostumbrado que me impactaba ver que fueran parecidas a una vivienda.

Me busqué la vida como pude. Di clases de inglés en un colegio hasta que me despidieron. Hice de modelo para tiendas de barrio (El modelo occidental es el canon a seguir para los asiáticos). Trabajé en una tapadera de e-commerce donde probábamos productos que posteriormente introduciríamos en el site que estábamos creando. Humo.

No encontré lo que estaba buscando. Mis expectativas se fueron desvaneciendo poco a poco y mi desinterés hacia Taiwan aumentaba mientras desistía a adaptarme a la…

Cultura China

David Huang tenía un restaurante vegano gestionado junto a su madre y que estaba localizado justo en frente de donde vivía. Empezaban la jornada a las 6 de la mañana y estaban abiertos hasta las 6 de la tarde durante todos y cada uno de los días que duró mi estancia en Taiwan.  

La perseverancia y el sacrificio de estos y tantos otros asiáticos por sacar adelante el negocio es increíble. Me hacían sentir demasiado vago en muchas ocasiones. Verles cada mañana al despertar en aquel restaurante me impresionaba. Siempre abiertos aunque hubiera tifón, hiciera una humedad del 90% o hubiera un terremoto. La línea que separa la vivienda y el negocio es difusa.

Una de las cosas que me gusta de Asia es el sentimiento de comunidad. Más allá del individualismo occidental, en Taiwan podía ver grandes grupos de gente que se juntaba para realizar actividades de forma conjunta.

Cada día tenía la oportunidad de conocer algo nuevo. Como e día que me sorprendió una tradición muy espiritual . Quemaban dinero para venerar a sus ancestros y dioses. Más gangsta que tirar dinero, quemarlo directamente. Estas tradiciones fueron sin duda las experiencias sobre…

Las cosas que me gustaron de Taipei

La limpieza reinaba cada esquina de las calles. No había papeleras en las calles, la gente estaba acostumbrada a gestionar la basura desde casa. ¿La causa? la educación. Increíble pero cierto.

La educación en muchos sentidos. Como ejemplo, las colas tan perfectas que se formaban esperando al metro. Reglas sencillas que una vez respetadas organizan el tráfico de gente de la mejor manera posible.

La apuesta por la tecnología. En 1980 Taiwan apuesta por la industria del semiconductor. Sus habitantes se centran en carreras enfocadas en la tecnología resultando en una de las mejores economías del mundo.

Es una ciudad muy cómoda para vivir. En cada esquina hay un 7-eleven, tiendas de primera necesidad. No sé si esta es la razón de que los taiwaneses sean un poco más gorditos que los chinos, pero desde luego un gran alivio para encontrar lo que sea en cualquier lugar.

Comer siempre en la calle. Es tan económico comer en la calle, que hay viviendas que no cuentan con cocina. Sin embargo, no todas las cosas fueron buenas, también te puedo contar…

Las cosas que no me gustaron de Taipei

Las motos. Han sido mi gran pesadilla en esta aventura. Hay millones, probablemente haya una scooter por persona. El ruido de éstas era brutal, y por lo que me contaron no las mantienen muy a menudo, por lo que suenan de forma atronadora.

En las áreas fuera de Taiwan las motos ý muchos otros coches conducen de forma realmente agresiva, no especialmente rápido pero sin respetar ningún tipo de regla. Ya puedes estar en una acera o pasando un paso de cebra en verde que no van a parar. En ocasiones tiene que ser el peón el que las esquiva por su propia supervivencia.

Dormir cada día con aquel incesante ruido de las motos era una tortura y de la que literalmente me llegué a obsesionar. Tuve pensamientos de bajarme a la calle y empezar a reventar motos o tirar una fila entera persiguiendo el efecto dominó. Vivir una tortura de este tipo saca lo peor de nosotros mismos y te convierte en un ser inestable e irritable por cualquier cosa.

La superficialidad de las personas es otra de las cosas con las que no me siento identficado con esta cultura. La educació

La densidad de población hace que las calles no sean cómodas de transitar, el centro esté muy congestionado y el metro sea imposible de coger. Problemas de ciudad grande agrabados por una extensa población.

El ruido. Que puede haber en cualquier ciudad, pero que de nuevo era atronador ¡debido a las motos! Este desgaste continuo me hizo experimentar…

Uno de los momentos más tristes de mi vida

Estaba muy debilitado y desmotivado en general. Una noche que no podía dormir me fui a un parque tranquilo que descubrí el día anterior. Necesitaba descansar realmente y salir de esta burbuja mental en la que me encontraba.

Eran las 6 de la mañana y apenas había gente por las calles. Fue entonces cuando una taiwanesa que conducía una bicicleta realmente antigua y estropeada frenó desencadenando un ruido que me atravesó el cuerpo de pies a cabeza. Seguramente el estruendo no fue para tanto, pero en esos momentos de sensibilidad y con el cansancio acumulado el incidente me estremeció profundamente.

No pude contener el llanto y sentí una de las peores sensaciones que he vivido en mis propias carnes. Infeliz, sin trabajo, sin dirección, intranquilo, en un lugar donde no tenía amigos y no conocía ni el idioma ni la cultura. En general, aturdido por la sensibilidad de mis emociones.

Al llegar al parque descansé plácidamente. Me sentí vagabundo por un día. Me puse el poncho de la lluvia a modo de manta y me acurruqué de forma defensiva en búsqueda de la calma que me había abandonado.

Sin embargo, el precio de este escape de la realidad iba a salirme bastante caro. Estuve incubando un virus y al día siguiente se cumplieron los pronósticos. Tuve una fiebre como nunca he tenido en la vida. Estaba tan caliente que no paraba de sudar.

Me costó una barbaridad bajar la temperatura y poder dormir. Estuve a punto de ir al hospital, pero lo único que tenía que hacer en esos momentos era reposo y beber agua. No creo que ninguna pastilla ni tratamiento te hagan bajar la temperatura. Lo único que había que hacer era esperar.

Perdí mucho peso debido a la diarrea que sufrí al principio, a la fiebre y a la pobre alimentación que tuve durante muchos días. Esta fue de las últimas razones para…

Abandonar la idea de vivir en Taiwan

La realidad de la situación gopeaba con fuerza: Mis ahorros menguaban, estaba obsesionado con la inadaptación, el aislamiento y la debilidad física. Cosas tan simples y banales a las que no estaba acostumbrado empezaron a dibujar el dragón que pronto me acabaría engullendo.

Por entonces ya estaba bastante cansado de superar tantas adversidades. Rechacé adaptarme a esta cultura y empecé a maldecir los taiwaneses, su cultura artificial, su estilo de vida y costumbres.

Sentí que estaba muy cerca de superar el choque cultural y empezar a disfrutar, pero sin embargo no quería adaptarme a algo que sentía que no estaba alineado con mis valores. Una sociedad a mi modo de ver artificial, introvertida y con una cultura tradicional tatuada hasta los huesos me hacían sentir un enorme sentimiento de rechazo.

Después de varios días barajando posibilidades era el momento de tomar la decisión más difícil, abandonar. Tirar la toalla antes de empezar una vida en este país. Renuncié a mis planes iniciales. Mi salud mental y física estaba involucrada por lo que lo más obvio era abandonar.

Esta intensa experiencia me hizo reflexionar sobre…

Los errores de esta aventura

  • Vivir aislado a las afueras de la ciudad. Me habría sentido más integrado en el centro de la ciudad donde las calles pueden ser más parecidas a la ciudad a la que estoy acostumbrado y donde puedo estar en contacto con más extranjeros.
  • Gestión de las expectativas. Mi idea era conseguir un trabajo en un equipo multifuncional, en una empresa internacional. El no encontrar nada parecido hizo que perdiera la esperanza. Las expectativas no las había gestionado de forma adecuada y no me había informado lo suficiente para entender lo que supone vivir en Taiwan.
  • Llegar sin una idea clara de trabajo. sin una habilidad profeisonal sólida. Llegar tan a pelo sin tener mucha idea del panorama laboral, de las fortalezas profesionales que podía aportar a este mercado. Creía que tener Microsoft en el CV me llevaría a algún lado, incluso en el remoto país de Taiwan. Estaba muy equivocado al no ofrecer a cambio una competencia o habilidad diferencial en el mercado. Los puestos técnicos junto a otras posiciones artísticas son las únicas salidas que te pueden ofrecer un empleo en estas situaciones.
  • Viajar en pareja de forma desfavorable. Ella tenía trabajo y todo arreglado mientras que yo lo único que tenía era incertidumbre. Verte tan mal desde un principio cuando tu pareja tiene todo solucionado es difícil de gestionar.
  • Poca paciencia. Definitivamente un punto a mejorar. Las buenas noticias vienen tarde o temprano, y yo tenía prisa por comprobar que mi decisión había sido un acierto sin nisiquiera pasar por todos los obstáculos antes del éxito.

Aunque parezca trivial, fue realmente más difícil volver a España que trasladarme a Taiwan. Después de un tiempo y tras la resaca de la aventura, pude extraer las…

Grandes lecciones de esta experiencia

No quiero decir para nada que este país sea malo o no merezca la pena visitar por todas las cosas que me han pasado. Toda experiencia depende de las circunstancias de cada persona. Simplemente, mi situación no era apropiada para vivir esta experiencia en su pleno esplendor.

Taiwan es un país increíble, con gente ejemplar, con miras al futuro envidiables. Un gran ejemplo de un país que te puede abrir realmente los ojos y dónde puedes probar comidas y frutas exóticas, hacer planes inigualables y vivir cantidad de experiencias.

Conocer a ciertas personas durante esta experiencia fue un auténtico placer. Taiwaneses realmente excepcionales y extranjeros que compartían mis mismos problemas fueron los grandes descubrimientos de esta temporada en este país asiático.

De lo que más me alegro fue de haberme reecontrado con mi pasión por la lectura y el conocimiento. Me compré un ebook, leí decenas de libros en unos pocos meses y descubrí Think and Grow Rich, el libro de Napoleón Hill que cambió mi forma de entender la vida.

Además, estoy muy orgulloso de haber superado tantos obstáculos. Estos hechos no hacen más que darnos tablas para estar preparados ante cualquier desafío. Después de algo así, asistir a una entrevista de trabajo o dar una charla en público no dan tanto miedo.

No puedo arrepentirme de la decisión de haber vivido en Taiwan. En primer lugar porque acepto el fracaso de haberlo intentado, lo que no acepto nunca es no intentar las cosas.

Esta cultura me ha hecho conocer mi límite físico y emocional, la habilidad para luchar antes las adversidades, la capacidad de resolución y de buscarme la vida y por último la manera de tomar decisiones bajo estrés.

¿Has intentado pelear con el mundo por encontrarte un sitio en otro lugar del mundo? Por favor, cuéntame en los comentarios.

¿Estás dispuesto a renunciar a lo que has ganado para perseguir nuevas y mejores metas?

Más no significa que algo sea necesariamente mejor. Conseguir más de algo en búsqueda de satisfacción es una muestra más de lo gran equivocados que estamos a la hora de avanzar en nuestra escala de bienestar personal. Sacrificar las comodidades que nos hemos ganado a pulso para apuntar a metas más ambiciosas es el proceso que denomino como downgrade.

Renunciar y cosechar para sembrar y triunfar

Desde que aprobé el permiso de conducir motocicletas siempre soñé con tener una Kawasaki Z750, la moto con las características de funcionalidad y diseño que más me fascinaban por entonces. El plan inicial era aprender con otras motos de menor cilindrada mientras aprendía a conducir y esperaba paciente a cumplir mi pequeño sueño para más adelante.

Después de varios años y de haber tenido tres motos llegó el momento de disfrutar de la recompensa y rodar por las calles con mi flamante “negra”, el apodo con el que llamaba a mi motocicleta. Había conseguido algo que me encantaba y no tenía ningún motivo para prescindir de todas las ventajas que me aportaba.

Sin embargo, para iniciar una nueva etapa en mi vida tomé la decisión de desprenderme de ella y de otras comodidades de las que gozaba en mi día a día para pasar a vivir con otro tipo de recursos. Esta alternativa, para que quede claro, no tiene por qué ser necesariamente peor. No vendí la moto para ser más ecológico (aunque habría sido un buen pretexto) sino para moverme en bicicleta y disfrutar de todos los beneficios que acompañaban a este cambio.

Renunciar a algo que es bueno, que te gusta y funciona es necesario en aquellos momentos en los que te planteas redirigir tu camino o empezar uno totalmente nuevo con el foco puesto en alcanzar nuevas y más ambiciosas metas.

Seguramente hayas pasado por este proceso anteriormente, pero si estás bloqueado en este momento, este post puede ayudarte a entender el proceso, las motivaciones del cambio y los obstáculos que se presentan en el camino ¿Estás interesado en saber más? 

Posibles causas de acabar justo donde no quieres. La inercia y la sociedad

<<Más es mejor>> es la premisa con la que hemos sido programados desde nuestra infancia. Tener más y obtener más es la tendencia ascendente de mejora que hemos asimilado desde que eramos pequeños. El patrón de comportamiento siempre ha sido:

  1. Trabajar más para ganar más dinero y aumentar más nuestro poder adquisitivo.
  2. Vivir en una casa más grande para tener muebles más grandes con los que llenarla, almacenar más cosas e invitar a más personas para cenar.
  3. Tener más ropa para poder vestir más combinaciones y no repetir el mismo modelo continuamente.
  4. Rodearnos de más amigos para tener más diversión, contar con más planes y disfrutar de muchas experiencias sociales.

Este proceso ascendente que perseguimos tiene también desventajas asociadas para cada uno de los casos anteriores. Dando respuesta a la lista anterior sería:

  1. Tener menos tiempo y menos energía para disfrutar lo que realmente te gusta hacer en tu tiempo libre.  
  2. Reducir tu capacidad de ahorro, tener menos control sobre las millones de cosas que tienes en tu vivienda. 
  3. Para que al fin y al cabo siempre acabes usando la misma ropa.
  4. No profundizar en ninguna de las relaciones y perder la oportunidad de alcanzar un grado de afecto, confianza y lealtad a través de una amistad épica.

Como puedes comprobar, a veces más es menos. Como también puede ser que menos de algo se convierta con el tiempo en más y mejor, por muy contradictorio que suene este acertijo. Es evidente, existen dos razones para renunciar a algo que ya tenemos. La primera sería liberar recursos y la segunda alcanzar un objetivo totalmente diferente al que nos estamos dirigiendo. En cualquiera de las dos opciones estaremos pasando por un proceso llamado downgrade.

Definición de Downgrade

¿Qué significa exactamente este término? ¿Por qué sacrificar lo que tanto nos ha costado conseguir?

Primero, para entender este proceso y la palabra downgrade será más fácil comenzar con la definición de la palabra opuesta, upgrade.

Según Cambridge : To improve the quality or usefulness of something, or change it for something newer or of a better standard.

Lo que en castellano sería mejorar la calidad o utilidad de algo para hacerlo mejor. Si extraigo este término del inglés, es porque no existe en mi opinión una traducción que explique este término de forma precisa. 

Ahora que entendemos el significado de upgrade, es fácil entender que downgrade se trata justo de todo lo contrario. Significa perder calidad o utilidad mediante el sacrificio de algo bueno en tu vida para posteriormente dirigirse hacia un resultado nuevo y/o diferente.

El proceso y su explicación de forma gráfica

Mientras que permanecer en una mejora constante de nuestras condiciones sin importarnos la calidad de nuestra realidad nos dirige a conseguir resultados mediocres, el proceso de diseñar un objetivo mediante un proceso consciente nos ofrece una mejora sustancial que sería imposible de alcanzar sino apostamos y arriesgamos por el cambio.

En el primer caso vamos mejorando nuestras condiciones mediante una cadena de decisiones que tomamos con la inercia. Vamos mejorando ciertas circunstancias hasta que paramos para pensar cómo hemos llegado aquí y preguntarnos hacia dónde nos dirigimos exactamente. 

Como puedes observar en la gráfica, la realidad es que incrementas la calidad de tus objetivos de forma regular al mismo tiempo que fijas un techo de forma inconsciente a mejores alternativas. De este modo mantienes una tendencia de supuesta mejora constante sin darte cuenta de la dirección y a la velocidad de hacia donde te diriges.

Las motivaciones de estancarnos en este planteamiento pueden ser entre otras cosas la satisfacción instantánea, evitar el cambio, la influencia del colectivo que nos rodea o la misma inercia que llevamos. 

La alternativa es que para alcanzar los objetivos que realmente deseas es necesario en muchos momentos renunciar a la situación actual que tanto te ha costado conseguir. Tan simple y complicado como esto. Se trata de renunciar momentáneamente a nuestra situación actual a cambio de dar un salto mayor hacia lo que realmente queremos.

De cualquier otra forma sería prácticamente imposible pivotar hacia un escenario ideal en caso de seguir manteniendo una mejora constante a base de upgrades.

Motivaciones para empeorar y ejemplos prácticos

Para mejorar una situación determinada te animo a sumergirte en este proceso con el fin de avanzar hacia donde quieres y evitar la tendencia de perseguir más de algo sin tener en cuenta las consecuencias que conlleva este planteamiento inicial. Más inteligente es someterse a un proceso de downgrade en aquellos momentos en los que la situación lo requiera. 

Sin duda merece la pena en algunos momentos de la vida “empeorar” tu situación para alcanzar otras metas. En mi caso, vender la moto me ha permitido liberarme de un coste adicional, disfrutar de la nueva ciudad en la que vivo de una manera diferente, hacer deporte mientras voy al trabajo, y simplemente disfrutar de la diversión que me da el ir pedaleando por las calles. 🙂

Quizá este ejemplo no sea el mejor de todos para tu caso en concreto pero existen muchos tipos de downgrade. Puede tratarse de:

  1. Trabajar menos horas y reducir tu sueldo a cambio de preparar un nuevo objetivo profesional.
  2. Practicar temporalmente la pobreza como postulaba Séneca para valorar realmente lo que tenemos y agradecer los lujos cotidianos a los que ya no prestamos atención. ¿Sabes que sólo una de cada dos personas en el mundo se puede duchar?  
  3. Reducir las miles de cosas que poseemos mediante el minimalismo material y digital a cambio de menos preocupaciones y máyor control sobre lo que está bajo nuestro poder.
  4. Abandonar suscripciones de servicios para liberar tiempo y distracciones.
  5. Cambiar nuestro coche/moto/casa por otro de menor calidad para bien aumentar tu capacidad de ahorro o reducir los gastos.

Mi próximo Downgrade

En los dos últimos años he estado pensando en abandonar temporalmente mi rol actual en el mercado laboral a cambio de dedicar todo mi tiempo, dedicación y energía a las cosas que realmente me fascinan y motivan. La consecuencia de este downgrade no es ninguna broma, se trata de renunciar a un sueldo recurrente mes a mes, cenar fuera de casa, mantener suscripciones de servicios o disfrutar de vacaciones sin privarme de comodidades del primer mundo.

El salto que persigo está basado en sacrificar estas facilidades para transicionar a un tipo de actividad dedicada al servicio de la sociedad en vez de al beneficio corporativo privado. No veo objeción alguna en bajar unos peldaños de la escalera profesional que llevo años escalando para apostar por una etapa en la que pueda estar sumergido en danisolanas® y dedicar tiempo única y exclusivamente a mis objetivos personales.

Por qué deberías plantearte un downgrade en tu vida

Perseguir downgrades en diferentes momentos de nuestra vida son la oportunidad de ajustar nuestra dirección en la vida y alinearnos con nuestros verdaderos y más auténticos objetivos. Gracias a este tipo de cambio podremos experimentar situaciones desde otro punto de vista y poder valorar las cosas con un pensamiento más objetivo de nuestra realidad.  

La falta de intencionalidad en nuestras vidas y la poca planificación de un futuro hecho a nuestra medida es una realidad que podemos cambiar no sólo para desarrollarnos a nosotros mismos sino como contribución al cambio de nuestra sociedad. Suena muy político pero confío plenamente en el desarrollo humano a través del cambio de cada uno de nosotros.

La ruptura con unas condiciones de vida preestablecidas es difícil de realizar y nadie dijo nunca que fuera fácil. Lo más seguro que pase durante un proceso de downgrade es que las personas que estén a nuestro alrededor mantengan su estilo de vida y sea difícil de compaginar, nos miren con incredulidad ante nuestra apuesta o incluso puedan condicionar nuestra elección. Rodearse de personas que te apoyen será vital para el éxito de este proceso.

No tomar la decisión de arriesgar y cambiar nuestra realidad es más arriesgado que no cambiar nunca y quedarse con la duda eternamente.

¿Estás preparado para asumir el reto y besar la gloria? Si has leído hasta aquí significa que ya estás suficientemente preparado. 

Y tú, ¿Has hecho algún proceso de downgrade recientemente? Cuéntanos más abajo en los comentarios. 🙂

El superpoder de adaptarse a cualquier situación para fluir en diferentes circunstancias

Desde hace millones de años los seres humanos hemos tenido que adaptarnos a diferentes climas y circunstancias para literalmente sobrevivir. En la actualidad, esta habilidad se ha vuelto de nuevo imprescindible para afrontar el fuerte ritmo de cambio actual.

Cuando jugaba al baloncesto en Distrito Olímpico había partidos que además de jugarlos con mi equipo, los jugaba con otro grupo de chavales mayores que yo. Por entonces, era tan difícil pasar desapercibido entre ellos que no me quedaba más remedio que aceptar que siempre sería el pequeño renacuajo. 

Al principio siempre entrenaba y jugaba como si estuviera jugando con mi equipo. Buscaba las mismas jugadas, lanzaba a canasta desde la misma esquina y me desmarcaba con la gran agilidad que me caracterizaba. 

Sin embargo, mis puntuaciones y rendimiento estaban muy por debajo de lo que solía conseguir cuando compartía cancha con los chicos de mi edad. 

Un día mi entrenador me animó a probar diferentes ejercicios y me forzaba para jugar de una forma que no estaba acostumbrado. Al apreciar un cambio en mis resultados, empecé a desplegar un nuevo tipo de juego que ya no sólo me proporcionaba mejores resultados con el equipo de mayores, sino que también me funcionaba con mi propio equipo.

Sorprendentemente, noté que empezaba a ser un jugador en cierto modo superior al resto. Mi velocidad en el campo y entendimiento de las dinámicas era mucho más avanzado que el de mis compañeros y otros equipos contrarios.

Acababa de aprender una gran lección, la capacidad de adaptarme en vez de replicar las mismas acciones me brindaba resultados diferentes y mejores.

Clasifico esta habilidad sin lugar a dudas de imprescindible dentro de nuestro conjunto de fortalezas personales. El fuerte ritmo de cambio que tenemos en la actualidad nos empuja a adecuarnos al nuevo panorama laboral, económico, y tecnológico entre otros campos.

No es algo nuevo, y ya lo decía Darwin en su época, sólo las especies que se adaptan son las que sobreviven. Aquellos que mantienen las mismas características independientemente del entorno en el que se encuentren se exponen a entrar en conflicto e incluso extinguirse.

Entonces, si el ser humano se ha adaptado biológicamente a lo largo del tiempo a diferentes partes de la tierra en la que vivía durante millones de años, ¿no vas a ser capaz de amoldarte a cualquiera de las situaciones cotidianas que afrontamos día a día?

Tenemos muchas situaciones en las que lo mejor que podemos hacer para no volvernos locos es ajustarse a las diferentes circunstancias en vez de querer cambiar las cosas tal y como son. El entorno, las personas y nuestras habilidades profesionales son casos claros para ponerlo en práctica.

Adaptación a nuevos entornos

Hace poco me mudé a Dinamarca, un país nórdico con muchas diferencias culturales nuevas para mí. Querer imponer y seguir las costumbres que traigo desde mi origen implica enfrentarme a dos inconvenientes:

  1. Renunciar a la oportunidad de abrirme a una nueva serie de costumbres diferentes para mí que puede que sean incluso mejores que las que traigo de casa.
  2. Anteponer de manera antinatural unas costumbres que son más difíciles de mantener en el nuevo lugar en el que me encuentro.

No quiero decir con todo esto que olvidemos nuestro pasado y nos transformemos a imagen y semejanza de los los habitantes con los que compartimos ciudad. Ni mucho menos. Me refiero a ceder en nuestras costumbres en la manera en la que damos la bienvenida a actividades que nos van a ayudar en el día a día, nos van a ayudar a entender la idiosincrasia de una comunidad de personas e incluso expandir nuestro bagaje cultural.

Gracias a la imitación, con graciosos momentos como subir a la bici de la forma autóctona, he logrado ser un miembro más de esta sociedad y habituarme a las dinámicas de la ciudad en pocas semanas. 

Personalidades diferentes

Desde la era moderna en la que nos hemos enfrascado en ciudades, las personas nos hemos adentrado en algo que llamo algo así como complejidad social. Una situación que en el pasado era sencillo de evitar.

En la prehistoria, cuando alguien tenía un conflicto con otra persona, lo único que tenía que hacer era alejarse físicamente a otro lugar. De este modo, lo más seguro es que no se encontraran nunca más. Incluso en la Edad Media, por heavy que parezca, se podía llegar al extremo de asesinar a alguien por razones cotidianas como un conflicto emocional y que la vida siguiera como si no hubiera pasado nada. 

En la actualidad, puede llegar a ser una tortura emocional cuando tienes que compartir un trabajo con alguien que no soportamos. Por tanto, adaptarse y convivir con diferentes personalidades además de tener la inteligencia emocional necesaria para no dejarse llevar por las emociones es necesario para sobrellevar un ambiente social que puede llegar a ser incluso hostil.

Nueva dinámica laboral 

Existe desde hace no mucho un término nuevo llamado Start-up, una empresa de reciente creación que se encuentra en la etapa crítica para la supervivencia de la misma. Ser empleado, fundador o inversor de una de estas mini corporaciones implica estar preparado para exponerse a muchos cambios y tener la capacidad de pivotar muy rápidamente en la manera y los procesos de hacer las cosas.

Si además añadimos la tecnología, la automatización y la globalización, nos encontramos con un mundo en profundo cambio constante. Un mundo hiper competitivo en el que los que mejor se adaptan mejores oportunidades encuentran.

La adaptación la experimentamos en muchos tipos de situaciones. Puede ser a un tipo de clima, a un dolor físico recurrente o incluso al proceso de aprendizaje de una materia determinada. Aceptar el cambio y entender la gestión del cambio es vital para adaptarse sin morir en el intento.

Proceso de adaptación y límites

La gran ventaja para los humanos a diferencia de otras especies es la competencia en el desarrollo de habilidades nuevas de forma continua. Este proceso está diseñado dentro de nosotros desde hace millones de años como instinto de supervivencia. Entender el proceso y entender dónde está el límite es la solución a muchos de nuestros conflictos internos.

Si te encuentras en un momento de frustración en la vida puede que no sea suficiente con seguir intentándolo. Es necesario cambiar el planteamiento inicial que tenemos ya que haciendo lo mismo lo único que hacemos es cosechar los mismos resultados.

Tus intentos de adaptarse también pueden perfectamente ser intentos fallidos. Si eres perseverante y sigues intentándolo encontrarás gradualmente los objetivos que requieres.

Te puedo afirmar que subestimamos la gran capacidad que tenemos de amoldarnos a muchos tipos de situaciones. La vida de comodidades que disfrutamos nos dificulta entender muchos de los límites físicos, mentales y emocionales que podían darse mucho más a menudo en otros tiempos del ser humano.

Tu proceso de adaptación es mucho más rápido del que piensas e incluso puede sucederse sobre cosas que no creías que serían posibles. Tenemos muchas creencias limitadoras en este aspecto y la realidad es que tenemos una gran plasticidad.

Mantén la mente abierta, recibe con agradecimiento los nuevos cambios que se sucededen en tu entorno y no olvides que vivimos con muchas personas que tienen mentalidades diferentes y habituarse a cada una de estas cosas nos va a asegurar avanzar con menos turbulencias en nuestro viaje.

¿Qué técnicas usas para adaptarte a situaciones a las que no estás acostumbrado? Comparte tu experiencia en los comentarios.

Dinamarca, allá que vamos

Una nueva experiencia en la lista, viviendo en uno de los países “más” del mundo. Más felices, más conciliadores, más caros, más ordenados y más sostenibles.

Siempre he pensado que vivir en otro país abre mucho la mente. Me da la sensación de que un mes viviendo en otro país equivale a un año en casa. Experimentar situaciones muy diferentes a lo que uno está acostumbrado te obliga a fortalecer la actitud hacia el cambio, algo muy necesario en los tiempos que corren.

Después de tres años viviendo en Madrid desde mi vuelta de Taiwan, ¡he conseguido una gran oportunidad de trabajar en Copenhague! Ya Había intentado «profesionalizarme» en Australia y Taiwan pero no es fácil acceder al sistema laboral de estos países cuando provienes de un continente diferente.

Desde 2016 trabajo con tecnologías Salesforce, un mercado con mucha demanda de profesionales y gracias a ello he conseguido esta oportunidad. siento que es el momento perfecto para dar este paso y mudarme a un país que ya me encantó cuando visité el año pasado.

Al escribir estas líneas ya llevo un par de días, por lo que ya he dado los primeros pasos en la adaptación a la capital danesa. Resulta que la reina es prácticamente mi vecina, y que al otro lado del río que tengo en frente de casa se encuentra una de las obras arquitectónicas más impresionantes para mi vista, una planta de deshechos que ejerce al mismo tiempo de pista de esquí en plena capital de Copenhague. ¿No me crees? Se llama Copenhill.

A parte de la arquitectura social y sostenible, que daría para otro post, lo primero que noto y que mucha gente dice es que los daneses son ordenados. Y no se equivocan.

En el trabajo los roles, actividades y tareas tienen mucho sentido. Es obligatorio facilitar comida en las oficinas, cumplir un horario de 37 horas semanales, seguro médico y otra serie de beneficios.

Las personas son puntuales y directas a primera vista. No se andan por las ramas, pero están abiertos a escuchar las objeciones y a ser muy sociales una vez se ha establecido una conexión inicial.

Las calles están limpias, las casas tienen materiales sobrios pero de buena alidad y la arquitectura tiene mucho estilo. La ciudad está hecha por y para el ciudadano de a pie. Hay un gran sentimiento de comunidad en esta sociedad, seguramente el frío del invierno incita a juntarse para sobrellevar la climatología.

¿En qué saca sobresaliente Dinamarca?

De los cinco países nórdicos, Dinamarca es el país que más me llama la atención por las siguientes razones:

  • La movilidad. La gente está muy concienciada en el uso de la bicicleta. Ciudad plana y pequeña, ideal para olvidarme de atascos y transporte público.
  • La sostenibilidad. Dinamarca está a la cabeza de países con un compromiso serio en materias de consumo responsable y alternativo al consumo de materias fósiles. Para 2025 tienen planeado usar 0% carbón.
  • Hygge. Definido como: “Calidad de un momento que se produce a causa de la sensación de satisfacción y bienestar”. Es una palabra danesa de la que no tenemos una traducción equivalente. Hygge no es algo que se pueda comprar ni tocar; es más bien el sentimiento que tenemos al disfrutar de un momento. Últimamente este término ha sido prostituido al ser utilizado como algo que se puede comprar. Hygge es, en resumidas cuentas, el sentimiento de estar relajado.
  • Ambiente progresista. La innovación se toma muy en serio y se buscan siempre nuevas formas de fomentar el desarrollo de la sociedad, la arquitectura, el consumo o el entretenimiento.
  • Conciliación laboral. Aquí se toman muy en serio las 37 horas semanales por ley. Ver las oficinas vacías a las 5 de la tarde es la regla ya que es la hora en la que empieza la vida personal. Los daneses están orgullosos de ello. La eficiencia y puntualidad hacen que este equilibrio funcione.
  • Educación. Aparte de ser gratuita y que incluso te paguen 800 euros mensuales en cursos superiores, lo que más me llama la atención es el estilo de la educación. Se fundamenta en la capacidad de resolver problemas en desarrollar el pensamiento crítico de los estudiantes. Este tipo de educación es contario a sistemas basados en a habilidad de memorizar hechos.
  • Janteloven. Significa en danés <nadie es mejor que el otro>. Es clave para la cultura danesa compartir la mentalidad de que todos son aceptados e iguales.

Lo peor de Dinamarca

¿No todo es bonito en la vida no?

  • El clima. Como cualquier país nórdico, el invierno es oscuro y frío. Apenas se ve el sol durante seis meses y eso para las personas que venimos de sur es algo que se sufre mucho mucho.
  • El coste de la vida. Es uno de los países más caros, por lo que un empleo mal remunerado o pocas horas hacen complicado vivir decentemente.
  • Hacer amigos. Paradójicamente, en el país más feliz del mundo es donde mas difícil se hace conocer gente. Los daneses no hablan con extraños. Son reservados y no es que  busquen nuevos amigos, suficiente tienen con mantener los círculos de amistades que ya han formado desde la infancia.

Siempre van a existir dificultades en nuestra vida, por lo que una solución es buscar y tener el tipo de problemas que uno quiere. Repasando los pros y contras de Dinamarca, he decidido contar con este tipo de inconvenientes y a cambio poder disfrutar del resto de puntos postivos.

Estoy muy contento de tener una oportunidad como ésta y espero sacar mucho jugo de esta experiencia. Sin duda, publicaré contenido con mucha influencia de este país nórdico.

Una ciudad cargada de ambiente y un estilo de vida muy innovador, perfecto material de inspiración para este espacio. 😀

¿Has estado en Dinamarca? ¿Quieres compartir algo interesante con nosotros? Cuéntame en los comentarios.

Toxificación, la forma de perderse en el océano de la informacion y cómo puedes remediarlo

Buscar información en Internet es una de las mejores formas de  documentarse sobre absolutamente cualquier tema, al mismo tiempo que una herramienta sin fin para acabar más perdido que nunca.

A todos nos pasa en algún momento. Todo empieza a partir de una idea que nos dirige a cinco hechos, luego a una interesante entrevista que tienes que escuchar y por último nos lleva a diez páginas en tu buscador. Siempre existe algo más que buscar.

Este mundo digital en el que vivimos nos abastece con DEMASIADA información de la que podemos llegar a digerir para una mente con capacidades demasiado límitadas para procesarla. 

El proceso lo conocemos. Nos proponemos buscar información sobre un tema determinado y después de numerosas horas, nos saturamos para posteriormente caer en una profunda frustración. Nuestro objetivo de conseguir claridad en un tema se desvanece hasta tal punto de acabar, paradójicamente, más perdidos que en el punto de partida.

¿El resultado de este exceso de información? indecisión, malas decisiones y estrés, mucho estrés.

Parece que siempre queremos buscar la mejor opción, tomar la mejor decisión entre la infinidad de posibilidades existentes. Sólo de este modo nos sentimos parcialmente tranquilos. 

¿Cómo podemos realizar una búsqueda eficiente sin quemarnos? ¿Cuánto tiempo debemos dedicarle? ¿Qué hábitos poner en práctica para encontrar justo lo que necesitamos y pasar a la acción?

Esto es lo que vamos a tratar de averiguar con este post. Que no es fácil tarea. ¡Vamos allá! 

Infoxicación, el nuevo término 

Me gusta el nuevo término acuñado a la sobrecarga de información, la infoxicación. El término es bastante claro en calificar la información en exceso como tóxica.

La censura en el pasado se basaba en prohibir y obstaculizar la muestra de información determinada. A día de hoy, la censura se ha convertido en todo lo contrario, inundar nuestras mentes de información para ahogarnos e incapacitarnos de encontrar la información realmente importante. 

Contar con numerosos volúmenes de información no nos garantiza entender una materia, todo lo contrario. Cuanta más información tengamos, más complejo será el mensaje y la manera de darle forma en nuestra cabeza.

No es lo mismo conocimiento, que información. 

La paradoja de la elección.

Este fenómenos está perfectamente explicado por Barry Swartz en su libro the paradox of choice. Barry nos explica que cuantas más opciones existen a la hora de elegir, más elecciones creamos. A mayor número de elecciones, más factores a tener en cuenta y por tanto más complejidad añadimos a la ecuación. 

Nos mola complicarnos.

Cuando iba al supermercado en Garafía (Isla de Santa Cruz de la Palma), el supermercado contaba con una sola referencia de cepillo de dientes de una marca determinada.

Sin embargo, cuando voy a cualquiera de los grandes almacenes de Madrid y me acerco a la sección de higiene personal, veo la gran cantidad de diferentes tipos de cepillo x las diferentes marcas = decenas de referencias.

Veáse:

  • Cepillos de dureza media
  • Cepillos de dureza suave
  • Cepillo dental postquirúrgico
  • Cepillo de dientes con cabezal ortodóncico
  • Cepillos dentales interproximales
  • Cepillo periodontal
  • Cepillo eléctricos

Supongo que te imaginas dónde tuve menos problemas para tomar una decisión tan banal. La mayor cantidad de opciones reduce nuestra capacidad para tomar una decisión.

Parálisis por Análisis

Llega un momento en el que disponer de tanta información nos bloquea. Este es el efecto “querer beber de una manguera de bomberos”, por si no hay una descripción más visual y descriptiva.

Cuando estamos bebiendo de demasiadas fuentes de información creemos falsamente que estamos aprendiendo, pero al no tomar ningún tipo de acción lo que estamos haciendo realmente es perder el tiempo. 

Esto se transforma en un gran problema de productividad. Nos paralizamos por todas las opciones, opiniones e información en conflicto. Saber limitar el momento en el que accedemos a más información es esencial para obtener materia suficiente para ser digerida.

Contradicciones en la información disponible

Es desconcertante, pero en algunas fuentes verás cómo afirman una cosa y posteriormente descubres que en otro medio están diciendo todo lo contrario.

De repente te encuentras con un medio que publica una noticia donde se afirma que para tener éxito laboral y llegar lejos hay que trabajar 80 horas. La idea se basa en que mientras la gente está durmiendo o divirtiéndose, tú tienes que estar dedicando todas estas horas a tu trabajo o proyecto.

Más tarde, compruebas que en otra publicación se habla sobre la importancia que tiene descansar y desconectar para trabajar de manera óptima. Se explica entonces la ineficiencia que supone trabajar más de ocho horas.

¿A qué debo hacer caso? ¿Cómo puedo llegar a tener una opinión formada sobre lo que estoy leyendo? En estos momentos de dudas, entras en un estado de desconcierto.

En mi opinión, desarrollar el pensamiento crítico es la mejor receta para extraer los principios básicos y esquivar de este modo la información incongruente. Aprender a distinguir lo realmente fundamental y con lo que estamos de acuerdo para construir una opinión formada, es suficiente para no tomar como verdad absoluta cualquier cosa que leamos.

Distracciones

Ya sabes que nuestro entorno está diseñado para captar toda tu atención y que no te desvíes hacia otros estímulos. Nos hemos vuelto incapaces de mantener atención plena. Las consecuencias de este sistema son una pérdida de concentración y una dependencia cada vez mayor por estímulos cortos e instantáneos. Esto es alimento bueno del bueno para las distracciones.

El mundo de Internet ha pasado de ser un lugar al que accedemos a buscadores para encontrar la información que buscábamos, a uno donde somos bombardeados por estímulos en búsqueda de nuestra mermada atención.

Seguramente las personas que vivieron antes de la invención de la imprenta lo tenían mucho más fácil. Leyendo unos cuántos libros habían leído todos los volúmenes de la humanidad. ¡Y además sin tanta distracción!

La información disponible era más limitada y por tanto se basaban en principios. A mi parecer, era más fácil desarrollar el pensamiento porque se enfocaban en su intuición y no en las numerosas fuentes externas con las que nosotros los modernos contamos en nuestra época.

Metodologías, soluciones y advertencias

¿Cómo podemos establecer una metodología a la hora de obtener información y escapar de la toxificación? A grandes problemas, grandes soluciones:

  • Establece un filtro 

Elegir de forma selectiva las fuentes que vamos a consultar de forma recurrente. Omitir fuentes no fiables y consultar siempre información de espacios oficiales y fidedignos es esencial a la hora de extraer datos relevantes. Además, dentro de nuestra búsqueda, no olvidemos la importancia de entrenarnos en la capacidad de separar la información de valor y la trivial.  

Clay shirky “It’s not information overload. It’s filter failure.” 

  • Elige calidad en vez de cantidad

Según MarketingProfs, se escriben más de 2 millones de artículos al día. En un año serían 24 millones y en diez años 240 millones de artículos disponibles en la red. Y esto sólo en artículos, porque la cantidad de posts o información en Webs que se publica cada año es realmente abrumadora. 

Las personas capaces de seleccionar de forma óptima tienen ventaja frente a los que se pierden tiempo saltando de una Web a otra para acabar con conclusiones igual o incluso peores que a las del principio. Si haces caso a todo lo que lees puedes llegar a volverte loco. 

  • Utiliza un método para comparar y procesar

Ya sea en papel, con un excel o con tiza en la pizarra. Dibuja matrices con información, links, pros, contras, comentarios, beneficios, desafíos, ventajas, desventajas, necesidades, etc., para hacer mucho más sencillo el proceso de digestión de la información.

De este modo, podremos realizar un mejor análisis antes de pasar a lo más importante, la decisión y la acción.

  • Escribe el objetivo de la búsqueda en un post-it

Y antes de hacer nada, coloca el post it en un lugar bien visible. Es fácil buscar y acabar en cosas no relacionadas con nuestra búsqueda hasta perder el hilo conductor. No pierdas de vista el objetivo inicial para no dispersarse en la búsqueda.

Céntrate en lo que necesitas saber primero para a continuación aprender otras cosas cuando tengas tiempo y capacidad.

  • Define la línea entre poca información y demasiada información

Para encontrar este punto óptimo ayuda mucho distinguir entre lo que necesito saber y lo que estaría bien saber. Si tenemos claro el objetivo que menciono anteriormente, será más fácil dibujar esta línea en la que entiendes tu momento de saturación.

En caso que encuentres enlaces, información extra o ideas que aparecen como tentadoras, apúntalas para consultarlas sólo y tan sólo al finalizar tu búsqueda.

  • No te dejes llevar por titulares atractivos

Está todo estudiado en este mundo, y los titulares pueden ser sólo ganchos, una fórmula perfecta para atraerte o redirigirte a un artículo donde no encuentres nada de valor.

Internet está lleno de información de baja calidad con el objetivo ya no de informar, sino de ganar céntimos con cada clic en los contenidos. 

  • Crea distancia

Sobre la importancia de frenar el consumo de información y fijar un momento en el que paremos para asimilar el material. Crear distancia en estos momentos para poder digerir y actuar sobre todo lo que ahora sabes. 

Estos momentos son muy necesarios para poder tomar decisiones desde un momento calmado, un momento en el que podemos ver las cosas con perspectiva.

Resumiendo

El mundo está hoy en día inundado de información. Hay un ruido constante en el que es difícil separar lo que nos puede interesar de lo que no nos aporta nada de valor.

Relájate. 

Una vez tomes una decisión, simultáneamente eliminas el resto de las opciones. No hay ningún problema. Avanzar se avanza avanzando. Y lo mejor no tiene por qué ser siempre necesariamente lo mejor para ti.

Me gusta la filosofía de Derek Silvers, donde pregona que lo suficientemente bueno es mejor. Es decir, en vez de buscar siempre lo mejor de lo mejor, quedarse con lo que es suficientemente bueno.

La búsqueda de la perfección tiene un gran coste oculto. Reconoce que más información no es mejor.

Mentalízate de que no puedes saber sobre todo. Busca sólo información que te capacita y empodera para conseguir tus objetivos y sobre todo, que te acerca al conocimiento en vez de a la superficialidad que muchas veces se oculta tras la información.

¿Utilizas algún otro tipo de metodología a la hora de obtener información? Compártelo en los comentarios.