El superpoder de adaptarse a cualquier situación para fluir en diferentes circunstancias

Desde hace millones de años los seres humanos hemos tenido que adaptarnos a diferentes climas y circunstancias para literalmente sobrevivir. En la actualidad, esta habilidad se ha vuelto de nuevo imprescindible para afrontar el fuerte ritmo de cambio actual.

Cuando jugaba al baloncesto en Distrito Olímpico había partidos que además de jugarlos con mi equipo, los jugaba con otro grupo de chavales mayores que yo. Por entonces, era tan difícil pasar desapercibido entre ellos que no me quedaba más remedio que aceptar que siempre sería el pequeño renacuajo. 

Al principio siempre entrenaba y jugaba como si estuviera jugando con mi equipo. Buscaba las mismas jugadas, lanzaba a canasta desde la misma esquina y me desmarcaba con la gran agilidad que me caracterizaba. 

Sin embargo, mis puntuaciones y rendimiento estaban muy por debajo de lo que solía conseguir cuando compartía cancha con los chicos de mi edad. 

Un día mi entrenador me animó a probar diferentes ejercicios y me forzaba para jugar de una forma que no estaba acostumbrado. Al apreciar un cambio en mis resultados, empecé a desplegar un nuevo tipo de juego que ya no sólo me proporcionaba mejores resultados con el equipo de mayores, sino que también me funcionaba con mi propio equipo.

Sorprendentemente, noté que empezaba a ser un jugador en cierto modo superior al resto. Mi velocidad en el campo y entendimiento de las dinámicas era mucho más avanzado que el de mis compañeros y otros equipos contrarios.

Acababa de aprender una gran lección, la capacidad de adaptarme en vez de replicar las mismas acciones me brindaba resultados diferentes y mejores.

Clasifico esta habilidad sin lugar a dudas de imprescindible dentro de nuestro conjunto de fortalezas personales. El fuerte ritmo de cambio que tenemos en la actualidad nos empuja a adecuarnos al nuevo panorama laboral, económico, y tecnológico entre otros campos.

No es algo nuevo, y ya lo decía Darwin en su época, sólo las especies que se adaptan son las que sobreviven. Aquellos que mantienen las mismas características independientemente del entorno en el que se encuentren se exponen a entrar en conflicto e incluso extinguirse.

Entonces, si el ser humano se ha adaptado biológicamente a lo largo del tiempo a diferentes partes de la tierra en la que vivía durante millones de años, ¿no vas a ser capaz de amoldarte a cualquiera de las situaciones cotidianas que afrontamos día a día?

Tenemos muchas situaciones en las que lo mejor que podemos hacer para no volvernos locos es ajustarse a las diferentes circunstancias en vez de querer cambiar las cosas tal y como son. El entorno, las personas y nuestras habilidades profesionales son casos claros para ponerlo en práctica.

Adaptación a nuevos entornos

Hace poco me mudé a Dinamarca, un país nórdico con muchas diferencias culturales nuevas para mí. Querer imponer y seguir las costumbres que traigo desde mi origen implica enfrentarme a dos inconvenientes:

  1. Renunciar a la oportunidad de abrirme a una nueva serie de costumbres diferentes para mí que puede que sean incluso mejores que las que traigo de casa.
  2. Anteponer de manera antinatural unas costumbres que son más difíciles de mantener en el nuevo lugar en el que me encuentro.

No quiero decir con todo esto que olvidemos nuestro pasado y nos transformemos a imagen y semejanza de los los habitantes con los que compartimos ciudad. Ni mucho menos. Me refiero a ceder en nuestras costumbres en la manera en la que damos la bienvenida a actividades que nos van a ayudar en el día a día, nos van a ayudar a entender la idiosincrasia de una comunidad de personas e incluso expandir nuestro bagaje cultural.

Gracias a la imitación, con graciosos momentos como subir a la bici de la forma autóctona, he logrado ser un miembro más de esta sociedad y habituarme a las dinámicas de la ciudad en pocas semanas. 

Personalidades diferentes

Desde la era moderna en la que nos hemos enfrascado en ciudades, las personas nos hemos adentrado en algo que llamo algo así como complejidad social. Una situación que en el pasado era sencillo de evitar.

En la prehistoria, cuando alguien tenía un conflicto con otra persona, lo único que tenía que hacer era alejarse físicamente a otro lugar. De este modo, lo más seguro es que no se encontraran nunca más. Incluso en la Edad Media, por heavy que parezca, se podía llegar al extremo de asesinar a alguien por razones cotidianas como un conflicto emocional y que la vida siguiera como si no hubiera pasado nada. 

En la actualidad, puede llegar a ser una tortura emocional cuando tienes que compartir un trabajo con alguien que no soportamos. Por tanto, adaptarse y convivir con diferentes personalidades además de tener la inteligencia emocional necesaria para no dejarse llevar por las emociones es necesario para sobrellevar un ambiente social que puede llegar a ser incluso hostil.

Nueva dinámica laboral 

Existe desde hace no mucho un término nuevo llamado Start-up, una empresa de reciente creación que se encuentra en la etapa crítica para la supervivencia de la misma. Ser empleado, fundador o inversor de una de estas mini corporaciones implica estar preparado para exponerse a muchos cambios y tener la capacidad de pivotar muy rápidamente en la manera y los procesos de hacer las cosas.

Si además añadimos la tecnología, la automatización y la globalización, nos encontramos con un mundo en profundo cambio constante. Un mundo hiper competitivo en el que los que mejor se adaptan mejores oportunidades encuentran.

La adaptación la experimentamos en muchos tipos de situaciones. Puede ser a un tipo de clima, a un dolor físico recurrente o incluso al proceso de aprendizaje de una materia determinada. Aceptar el cambio y entender la gestión del cambio es vital para adaptarse sin morir en el intento.

Proceso de adaptación y límites

La gran ventaja para los humanos a diferencia de otras especies es la competencia en el desarrollo de habilidades nuevas de forma continua. Este proceso está diseñado dentro de nosotros desde hace millones de años como instinto de supervivencia. Entender el proceso y entender dónde está el límite es la solución a muchos de nuestros conflictos internos.

Si te encuentras en un momento de frustración en la vida puede que no sea suficiente con seguir intentándolo. Es necesario cambiar el planteamiento inicial que tenemos ya que haciendo lo mismo lo único que hacemos es cosechar los mismos resultados.

Tus intentos de adaptarse también pueden perfectamente ser intentos fallidos. Si eres perseverante y sigues intentándolo encontrarás gradualmente los objetivos que requieres.

Te puedo afirmar que subestimamos la gran capacidad que tenemos de amoldarnos a muchos tipos de situaciones. La vida de comodidades que disfrutamos nos dificulta entender muchos de los límites físicos, mentales y emocionales que podían darse mucho más a menudo en otros tiempos del ser humano.

Tu proceso de adaptación es mucho más rápido del que piensas e incluso puede sucederse sobre cosas que no creías que serían posibles. Tenemos muchas creencias limitadoras en este aspecto y la realidad es que tenemos una gran plasticidad.

Mantén la mente abierta, recibe con agradecimiento los nuevos cambios que se sucededen en tu entorno y no olvides que vivimos con muchas personas que tienen mentalidades diferentes y habituarse a cada una de estas cosas nos va a asegurar avanzar con menos turbulencias en nuestro viaje.

¿Qué técnicas usas para adaptarte a situaciones a las que no estás acostumbrado? Comparte tu experiencia en los comentarios.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Share This