Taiwan en: intentos de encontrar tu lugar en otro rincón del planeta

Durante 2015 me mudé a Taiwan en búsqueda de oportunidades laborales, vivir experiencias épicas, conocer otra cultura y desarrollar nuevas habilidades en mi tiempo libre.

Después de haber completado una beca de un año en Microsoft me vi de nuevo en la necesidad de encontrar empleo. Por entonces estaba saliendo con mi ex novia y ella encontró trabajo en la capital de Taiwan, Taipei.

Me encantó la experiencia de vivir en el extranjero después de mi estancia en Australia, así que, ni corto ni perezoso, me lancé a la aventura. Los que me conocen saben que no paro.

Todo tenía más sentido cuando me di cuenta que mis jefes de Microsoft tenían contactos de los fabricantes de ordenadores chinos. Marcas como Acer, Asus o Intel podrían dar una oportunidad a un joven profesional formado en tecnología, que habla dos idiomas y con muchas ganas de aprender, lo típico.

Mi jugada era encontrar un empleo que me diera más experiencia internacional, poder destacar en el mercado defendiéndome con un poco de chino y completar un perfil en torno a la tecnología. Iluso de mí…

Nada más aterrizar en Taiwan, nos recogió un chófer en un Mercedes para llevarnos al hotel. Nunca pensé que acabaría saliendo del país sin un duro, enfermo, y desorientado. Lee hasta el final y no te pierdas detalle esta gran aventura.

Espero que esta información sea útil para cualquiera que toma una decisión de este tipo en la vida. A mí me habría encantado leerlo antes de…

La llegada a Taiwan

Lo primero que hice nada más aterrizar en Asia fue un voluntariado en la ciudad de Hangzhou, en China, enseñando inglés a niños durante un mes. Las condiciones del alojamiento donde hospedaban a los profesores eran bastante precarias. Uno de los últimos días del curso me intoxiqué con la comida y tuve una diarrea de la que no me olvidaré en la vida.

Una vez aterrizado en Taipei, mis ojos buscaban el edificio más emblemático de la ciudad, el Taipei 101, un edificio de 409 metros con forma de bambú. Mientras tanto, mis sentidos se adaptaban a la nueva realidad que iba a vivir en los siguientes meses.

Lo peor que me podía pasar para empezar esta nueva etapa era recaer de la diarrea y sufrirla más intensamente. Tres días totalmente encerrado en un alojamiento de airbnb mientras lo único que hacía era beber agua, cagar agua, comer la fórmula zanahoria + patata hervida y verme todas las temporadas de Mr.Robot.

Es indescriptible la situación de estar físicamente tan jodido y entrar a un supermercado taiwanés para ver que todas las etiquetas de los productos estaban escritas en caracteres chinos. El mejor de los placebos para la cura fue aquella bebida isotónica coreana tan rica cuyo nombre no puedo llegar a recordar. Sin duda, aprendí los muchos trucos que me hicieron salir ileso de la aventura en forma de…

Principios de supervivencia en un país asiático (en orden prioritario)

  1. Conoce gente local.  Lo mejor que pude hacer fue conocer gente en couchsurfing que realmente me ayudaron a dar los primeros pasos en la ciudad. Yingyu y To fueron amigos locales que se defendían con garantías en castellano después de haber estudiando en España. Un salvavidas en toda regla.
  2. Aprende 20 palabras chinas. Vivía en un barrio fuera del centro de Taipei. Yo era el único extranjero aquí y apenas nadie hablaba inglés en esta zona. Aprender palabras básicas como Hola, qué tal, gracias y adiós son básicos para recibir ayuda y ya de paso una sonrisa, que ayudar en estas circunstancias ayuda.
  3. Toma precauciones con la comida. Nuestro estómago no está hecho para digerir comidas de otras regiones del mundo. No está preparado para asimilar las bacterias que se encuentran en otros alimentos. Hacer una transición progresiva es lo mínimo que debes hacer.
  4. Mantén la mente abierta. Todo va a ser diferente. Los horarios, las tradiciones, la costumbres, los encuentros sociales, todo va a ser diferente y lo mejor tener una mente abierta a la nueva realidad que ven tus ojos.

Mentalizarte de estos objetivos es vital para surfear los diferentes obstáculos y poder avanzar en los…

Desafíos de la aventura

  1. Encontrar vivienda. Los propietarios de las viviendas en alquiler no hablaban inglés. Evidentemente buscaban a inquilinos que pudieran comunicarse en chino en caso de surgir cualquier problema. Finalmente encontré una vivienda que aunque en primera instancia parecía encantadora se acabaría convirtiendo en un gran obstáculo en mi proceso de adaptación.
  2. Soportar el ruido. En  la zona donde vivía las calles eran estrechas y la imparable riada de scooters inundaba las calles de un ruido que resonaba de abajo a arriba. El ruido me acabaría poco a poco consumiendo.
  3. Comprar comida en el mercado. No llegué a aprender los números en chino, asique comprar fruta o verdura era un auténtico suplicio. No defenderte en un idioma es la fórmula perfecta para estar fuera de juego. Más aún en un país dónde ni siquiera el lenguaje universal de los gestos es reconocido en estos países. El sentimiento de aislamiento fue un gran obstáculo a la hora de integrarme en esta sociedad.
  4. Acostumbrarse a la humedad. Salir de la ducha y seguir sudando es algo a lo que de momento no he podido adaptarme, seguramente por estar tan acostumbrado a un clima seco. En Asia en general tienen el aire acondicionado a tope para atraer a compradores deseosos de escapar del calor.
  5. Comer arroz y noodles todos los días. Un combate para el estómago en toda regla.

Además, más allá de estos desafíos, no puedo olvidar la gran carrera de fondo que tuve con la…

Búsqueda de trabajo

La búsqueda online fue igual o más ardua que la búsqueda de vivienda. Rellenar portales de búsqueda de empleo con el traductor de google era una odisea. La mejor solución de todas: Encontrar a gente en couchsurfing que esté dispuesta a ayudarte a cambio de compañía, conocer tu cultura etc.

Las entrevistas que empezaron a llegar no fueron muy alentadoras. Las oficinas taiwanesas son tan diferentes a lo que estoy acostumbrado que me impactaba ver que fueran parecidas a una vivienda.

Me busqué la vida como pude. Di clases de inglés en un colegio hasta que me despidieron. Hice de modelo para tiendas de barrio (El modelo occidental es el canon a seguir para los asiáticos). Trabajé en una tapadera de e-commerce donde probábamos productos que posteriormente introduciríamos en el site que estábamos creando. Humo.

No encontré lo que estaba buscando. Mis expectativas se fueron desvaneciendo poco a poco y mi desinterés hacia Taiwan aumentaba mientras desistía a adaptarme a la…

Cultura China

David Huang tenía un restaurante vegano gestionado junto a su madre y que estaba localizado justo en frente de donde vivía. Empezaban la jornada a las 6 de la mañana y estaban abiertos hasta las 6 de la tarde durante todos y cada uno de los días que duró mi estancia en Taiwan.  

La perseverancia y el sacrificio de estos y tantos otros asiáticos por sacar adelante el negocio es increíble. Me hacían sentir demasiado vago en muchas ocasiones. Verles cada mañana al despertar en aquel restaurante me impresionaba. Siempre abiertos aunque hubiera tifón, hiciera una humedad del 90% o hubiera un terremoto. La línea que separa la vivienda y el negocio es difusa.

Una de las cosas que me gusta de Asia es el sentimiento de comunidad. Más allá del individualismo occidental, en Taiwan podía ver grandes grupos de gente que se juntaba para realizar actividades de forma conjunta.

Cada día tenía la oportunidad de conocer algo nuevo. Como e día que me sorprendió una tradición muy espiritual . Quemaban dinero para venerar a sus ancestros y dioses. Más gangsta que tirar dinero, quemarlo directamente. Estas tradiciones fueron sin duda las experiencias sobre…

Las cosas que me gustaron de Taipei

La limpieza reinaba cada esquina de las calles. No había papeleras en las calles, la gente estaba acostumbrada a gestionar la basura desde casa. ¿La causa? la educación. Increíble pero cierto.

La educación en muchos sentidos. Como ejemplo, las colas tan perfectas que se formaban esperando al metro. Reglas sencillas que una vez respetadas organizan el tráfico de gente de la mejor manera posible.

La apuesta por la tecnología. En 1980 Taiwan apuesta por la industria del semiconductor. Sus habitantes se centran en carreras enfocadas en la tecnología resultando en una de las mejores economías del mundo.

Es una ciudad muy cómoda para vivir. En cada esquina hay un 7-eleven, tiendas de primera necesidad. No sé si esta es la razón de que los taiwaneses sean un poco más gorditos que los chinos, pero desde luego un gran alivio para encontrar lo que sea en cualquier lugar.

Comer siempre en la calle. Es tan económico comer en la calle, que hay viviendas que no cuentan con cocina. Sin embargo, no todas las cosas fueron buenas, también te puedo contar…

Las cosas que no me gustaron de Taipei

Las motos. Han sido mi gran pesadilla en esta aventura. Hay millones, probablemente haya una scooter por persona. El ruido de éstas era brutal, y por lo que me contaron no las mantienen muy a menudo, por lo que suenan de forma atronadora.

En las áreas fuera de Taiwan las motos ý muchos otros coches conducen de forma realmente agresiva, no especialmente rápido pero sin respetar ningún tipo de regla. Ya puedes estar en una acera o pasando un paso de cebra en verde que no van a parar. En ocasiones tiene que ser el peón el que las esquiva por su propia supervivencia.

Dormir cada día con aquel incesante ruido de las motos era una tortura y de la que literalmente me llegué a obsesionar. Tuve pensamientos de bajarme a la calle y empezar a reventar motos o tirar una fila entera persiguiendo el efecto dominó. Vivir una tortura de este tipo saca lo peor de nosotros mismos y te convierte en un ser inestable e irritable por cualquier cosa.

La superficialidad de las personas es otra de las cosas con las que no me siento identficado con esta cultura. La educació

La densidad de población hace que las calles no sean cómodas de transitar, el centro esté muy congestionado y el metro sea imposible de coger. Problemas de ciudad grande agrabados por una extensa población.

El ruido. Que puede haber en cualquier ciudad, pero que de nuevo era atronador ¡debido a las motos! Este desgaste continuo me hizo experimentar…

Uno de los momentos más tristes de mi vida

Estaba muy debilitado y desmotivado en general. Una noche que no podía dormir me fui a un parque tranquilo que descubrí el día anterior. Necesitaba descansar realmente y salir de esta burbuja mental en la que me encontraba.

Eran las 6 de la mañana y apenas había gente por las calles. Fue entonces cuando una taiwanesa que conducía una bicicleta realmente antigua y estropeada frenó desencadenando un ruido que me atravesó el cuerpo de pies a cabeza. Seguramente el estruendo no fue para tanto, pero en esos momentos de sensibilidad y con el cansancio acumulado el incidente me estremeció profundamente.

No pude contener el llanto y sentí una de las peores sensaciones que he vivido en mis propias carnes. Infeliz, sin trabajo, sin dirección, intranquilo, en un lugar donde no tenía amigos y no conocía ni el idioma ni la cultura. En general, aturdido por la sensibilidad de mis emociones.

Al llegar al parque descansé plácidamente. Me sentí vagabundo por un día. Me puse el poncho de la lluvia a modo de manta y me acurruqué de forma defensiva en búsqueda de la calma que me había abandonado.

Sin embargo, el precio de este escape de la realidad iba a salirme bastante caro. Estuve incubando un virus y al día siguiente se cumplieron los pronósticos. Tuve una fiebre como nunca he tenido en la vida. Estaba tan caliente que no paraba de sudar.

Me costó una barbaridad bajar la temperatura y poder dormir. Estuve a punto de ir al hospital, pero lo único que tenía que hacer en esos momentos era reposo y beber agua. No creo que ninguna pastilla ni tratamiento te hagan bajar la temperatura. Lo único que había que hacer era esperar.

Perdí mucho peso debido a la diarrea que sufrí al principio, a la fiebre y a la pobre alimentación que tuve durante muchos días. Esta fue de las últimas razones para…

Abandonar la idea de vivir en Taiwan

La realidad de la situación gopeaba con fuerza: Mis ahorros menguaban, estaba obsesionado con la inadaptación, el aislamiento y la debilidad física. Cosas tan simples y banales a las que no estaba acostumbrado empezaron a dibujar el dragón que pronto me acabaría engullendo.

Por entonces ya estaba bastante cansado de superar tantas adversidades. Rechacé adaptarme a esta cultura y empecé a maldecir los taiwaneses, su cultura artificial, su estilo de vida y costumbres.

Sentí que estaba muy cerca de superar el choque cultural y empezar a disfrutar, pero sin embargo no quería adaptarme a algo que sentía que no estaba alineado con mis valores. Una sociedad a mi modo de ver artificial, introvertida y con una cultura tradicional tatuada hasta los huesos me hacían sentir un enorme sentimiento de rechazo.

Después de varios días barajando posibilidades era el momento de tomar la decisión más difícil, abandonar. Tirar la toalla antes de empezar una vida en este país. Renuncié a mis planes iniciales. Mi salud mental y física estaba involucrada por lo que lo más obvio era abandonar.

Esta intensa experiencia me hizo reflexionar sobre…

Los errores de esta aventura

  • Vivir aislado a las afueras de la ciudad. Me habría sentido más integrado en el centro de la ciudad donde las calles pueden ser más parecidas a la ciudad a la que estoy acostumbrado y donde puedo estar en contacto con más extranjeros.
  • Gestión de las expectativas. Mi idea era conseguir un trabajo en un equipo multifuncional, en una empresa internacional. El no encontrar nada parecido hizo que perdiera la esperanza. Las expectativas no las había gestionado de forma adecuada y no me había informado lo suficiente para entender lo que supone vivir en Taiwan.
  • Llegar sin una idea clara de trabajo. sin una habilidad profeisonal sólida. Llegar tan a pelo sin tener mucha idea del panorama laboral, de las fortalezas profesionales que podía aportar a este mercado. Creía que tener Microsoft en el CV me llevaría a algún lado, incluso en el remoto país de Taiwan. Estaba muy equivocado al no ofrecer a cambio una competencia o habilidad diferencial en el mercado. Los puestos técnicos junto a otras posiciones artísticas son las únicas salidas que te pueden ofrecer un empleo en estas situaciones.
  • Viajar en pareja de forma desfavorable. Ella tenía trabajo y todo arreglado mientras que yo lo único que tenía era incertidumbre. Verte tan mal desde un principio cuando tu pareja tiene todo solucionado es difícil de gestionar.
  • Poca paciencia. Definitivamente un punto a mejorar. Las buenas noticias vienen tarde o temprano, y yo tenía prisa por comprobar que mi decisión había sido un acierto sin nisiquiera pasar por todos los obstáculos antes del éxito.

Aunque parezca trivial, fue realmente más difícil volver a España que trasladarme a Taiwan. Después de un tiempo y tras la resaca de la aventura, pude extraer las…

Grandes lecciones de esta experiencia

No quiero decir para nada que este país sea malo o no merezca la pena visitar por todas las cosas que me han pasado. Toda experiencia depende de las circunstancias de cada persona. Simplemente, mi situación no era apropiada para vivir esta experiencia en su pleno esplendor.

Taiwan es un país increíble, con gente ejemplar, con miras al futuro envidiables. Un gran ejemplo de un país que te puede abrir realmente los ojos y dónde puedes probar comidas y frutas exóticas, hacer planes inigualables y vivir cantidad de experiencias.

Conocer a ciertas personas durante esta experiencia fue un auténtico placer. Taiwaneses realmente excepcionales y extranjeros que compartían mis mismos problemas fueron los grandes descubrimientos de esta temporada en este país asiático.

De lo que más me alegro fue de haberme reecontrado con mi pasión por la lectura y el conocimiento. Me compré un ebook, leí decenas de libros en unos pocos meses y descubrí Think and Grow Rich, el libro de Napoleón Hill que cambió mi forma de entender la vida.

Además, estoy muy orgulloso de haber superado tantos obstáculos. Estos hechos no hacen más que darnos tablas para estar preparados ante cualquier desafío. Después de algo así, asistir a una entrevista de trabajo o dar una charla en público no dan tanto miedo.

No puedo arrepentirme de la decisión de haber vivido en Taiwan. En primer lugar porque acepto el fracaso de haberlo intentado, lo que no acepto nunca es no intentar las cosas.

Esta cultura me ha hecho conocer mi límite físico y emocional, la habilidad para luchar antes las adversidades, la capacidad de resolución y de buscarme la vida y por último la manera de tomar decisiones bajo estrés.

¿Has intentado pelear con el mundo por encontrarte un sitio en otro lugar del mundo? Por favor, cuéntame en los comentarios.

2 comentarios

  1. Responder
    Marta Nebrera Maestre 28 octubre, 2019

    ¡¡Pero cómo te vas a arrepentir de eso!!!Eres un afortunado.Besos

    • Responder
      Dani Solanas 29 octubre, 2019

      Totalmente afortunado, gracias Marta!

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